#SolidarityWaveBDS

P1. ¿Cómo se puede describir la situación actual sobre el terreno?

R1. Una nueva generación de palestinas y palestinos está siguiendo los pasos de las generaciones anteriores, levantándose en masa contra el brutal régimen de ocupación, colonialismo y apartheid israelí que lleva muchas décadas. Es otra fase de la lucha popular contra el terrorismo de Estado israelí.

Decenas de miles de palestinos y palestinas –predominantemente jóvenes– se han unido a las manifestaciones que tienen lugar en más de 65 pueblos, barrios y campos de refugiados de Palestina.

Es significativo que estas manifestaciones están teniendo lugar a lo largo y ancho de la Palestina histórica: en Cisjordania, en Gaza, y por parte de las ciudadanas y ciudadanos palestinos de Israel. Las comunidades de refugiados(as) palestinos(as) de los países árabes vecinos también se están movilizando. Algunas manifestaciones han convocado a más de 20.000 personas.

El levantamiento es liderado por una generación de valientes y jóvenes Davides palestinos que ya no se dejan intimidar por la brutalidad del Goliat israelí y están afirmando su derecho a la autodeterminación y a la libertad.

La respuesta de Israel es la represión feroz, basada en un uso abrumador de la fuerza militar y en el aumento de las ejecuciones para sofocar las protestas populares. Israel ha intensificado el aislamiento de y entre las zonas palestinas de Jerusalén, implementando nuevas y severas restricciones a la libertad de movimiento. Jabal al Mukabber, un barrio de Jerusalén, está siendo encerrado por un muro de cemento de cinco metros de altura. Al menos 12 rutas alrededor de Jerusalén Este  han sido cerradas y se han erigido 12 nuevos puestos de control alrededor de la ciudad. Además, con frecuencia se le impide a la población palestina desplazarse entre las principales ciudades de Cisjordania mediante puestos de control ad-hoc.

P2. ¿Por qué están creciendo las tensiones en este momento? ¿Qué ha llevado a esta situación?

R2. La opresión colonial y la resistencia a ella no pueden describirse exactamente como “tensiones”.

Este levantamiento popular encabezado por jóvenes, con el apoyo de todo el espectro político palestino, es una respuesta a la continua limpieza étnica, el bloqueo, los ataques racistas contra iglesias y mezquitas palestinas, la construcción de colonias, la demolición de casas y la deshumanización flagrante. Su desencadenante inmediato son las políticas de extrema derecha intensificadas por el gobierno más fanático, racista y dominado por los colonos de toda la historia de Israel.

En informe  de la Unión Europea filtrado a los medios en marzo de 2015 indicaba que estas políticas israelíes, especialmente en Jerusalén, han llevado a “un peligroso punto de ebullición” que no se había visto desde el final de la segunda intifada en 2005.

Inmediatamente después del fin de la masacre de 2014 en Gaza, Israel comenzó a escalar drásticamente sus políticas coloniales. Además del bloqueo de 8 años a 1.800.000 personas en Gaza, el desplazamiento acelerado de comunidades palestinas y la expansión de las colonias ilegales en Cisjordania, especialmente en Jerusalén, han empujado a la población palestina hacia bantustanes cada vez más reducidos y racialmente segregados. Por ejemplo, Israel ha comenzado su plan para trasladar por la fuerza a 27.000 palestinos(as) que viven en 46 comunidades del área C hacia tres “campos de reasentamiento” en otras localidades.

Sólo en agosto, las fuerzas de ocupación israelíes demolieron 145 estructuras palestinas en Cisjordania, desplazando a 208 personas. Según UNOCHA, éste fue el número más alto de estructuras demolidas en un mes en los últimos cinco años en Cisjordania. La misma agencia de la ONU informó que en lo que va de 2015 (hasta el 12 de octubre), 554 personas palestinas han sido desplazadas por demoliciones en Cisjordania ocupada, incluyendo Jerusalén Este, y otras 13.000 estructuras, principalmente en el área C, tienen orden de demolición.

Los crímenes diarios de Israel contra la población palestina en la Ciudad Vieja ocupada de Jerusalén y la reiterada profanación del recinto de la mezquita de Al-Aqsa por colonos mesiánicos que actúan con la aprobación del Estado, no dejaron lugar a dudas en la población palestina de que Israel se ha embarcado en lo que bien podría ser la fase final de la actual destrucción del statu quo en Jerusalén, con el objetivo explícito de “judaizar” la ciudad ocupada ilegalmente.

P3. ¿Cómo está reaccionando Israel a la resistencia popular palestina?

R3. La policía israelí, el ejército y turbas de colonos fundamentalistas han atacado salvajemente a manifestantes palestinos(as) y ejecutado a niños y jóvenes palestinos en la calle –incluso transeúntes– con plena protección y aquiescencia del poder judicial israelí.

Según la organización de derechos humanos palestina Al-Haq, 42 personas palestinas fueron asesinadas entre el 1º y el 19 de octubre, la mayoría de las cuales fueron baleadas por las fuerzas de ocupación durante las protestas. Más de 2000 han resultado heridas por gas lacrimógeno, balas de acero forradas en goma y munición letal.

Un informe del Monitor Euro-Mediterráneo de Derechos Humanos ha detallado algunos de los asesinatos llevados a cabo por los militares israelíes, pidiendo a la ONU una investigación inmediata.

El ejército israelí está asesinando con el fin de aterrorizar a la población palestina. Fadi Alloun (19) se dirigía a su casa cuando fue asesinado por la policía israelí a instancias de una horda de judíos israelíes fanáticos.

Las nuevas leyes israelíes y una cultura dominante de odio y racismo, que ha sido alimentada en la sociedad israelí por el aparato estatal durante décadas, han permitido a las fuerzas de ocupación adoptar la política de disparar a matar contra niñas, niños y jóvenes manifestantes palestinos en situaciones en las que no representaban ninguna amenaza seria.

Nuevas reglas de “combate” permiten a la policía y a los soldados israelíes disparar a los manifestantes cuando exista una “amenaza a la vida humana”. Claramente, esta política no se aplica a las vidas de las y los manifestantes palestinos, ya que la clase política israelí sencillamente no los considera seres humanos.

Las fuerzas israelíes y las milicias judías mesiánicas con apoyo oficial, tales como las bandas de “etiqueta de precio” (Price Tag), han llevado a cabo ejecuciones y asesinatos arbitrarios de palestinos(as).

El linchamiento de hombres y mujeres jóvenes simplemente por “parecer árabe” está en aumento. Al igual que en la Sudáfrica del apartheid y en el Jim Crow del Sur en los EE.UU., cuando la víctima es palestina y el perpetrador es israelí, la justicia nunca actúa.

Las fuerzas de ocupación israelíes han estado practicando la encarcelación en masa para reprimir las manifestaciones, arrestando a 850 palestinos y palestinas, incluyendo 300 niños.

Alentados por la incitación al odio racial de los líderes israelíes (ver aquí y aquí), un gran número de israelíes están crecientemente celebrando y pidiendo más ataques y asesinatos de personas palestinas (aquí y aquí). Israel en su conjunto ha dejado caer la máscara, dejando al descubierto el verdadero rostro de su horrendo régimen de opresión colonial.

P4. ¿Por qué los palestinos acusan a Israel de emplear el “castigo colectivo”?

R4. Las organizaciones de derechos humanos palestinas e internacionales, incluyendo Amnistía Internacional, han condenado las numerosas y bien documentadas políticas israelíes de “castigo colectivo” contra la población civil palestina sometida a la ocupación. Esta política ha sido utilizada de forma regular por el poder ocupante para aplastar la resistencia palestina.

La semana pasada, un ministro israelí pidió la destrucción de todas las viviendas palestinas construidas sin permiso en Jerusalén Este ocupada, una amenaza que afecta a casi el 40 por ciento de la población palestina de la ciudad, debido a las restricciones de ordenamiento. Si bien esta política de demolición de viviendas –cuyo objetivo es reducir la población indígena palestina de Jerusalén– ha estado en ejecución desde hace décadas, el llamado a escalar dicha política por parte de ministros clave del gobierno actual es una prueba clara de castigo colectivo.

Armado él mismo, el alcalde de Jerusalén ha exhortado a los civiles judíos-israelíes a portar armas. Las turbas de judíos fundamentalistas armados que desfilan regularmente por las calles de Jerusalén ocupada coreando “Muerte a los árabes” y amenazando a la población civil palestina, ahora se sienten reivindicadas y protegidas por el alcalde de la ciudad (que no es reconocido como tal por las y los palestinos). Otras ciudades israelíes han expulsado a los trabajadores palestinos de las instituciones públicas y las empresas de construcción.

P5. ¿Cuál es la posición del BNC sobre la actual confrontación violenta, especialmente del lado palestino?

R5. La causa profunda de toda esta violencia es la prolongada ocupación y las reiteradas violaciones del derecho internacional por parte de Israel. Quienes estén sinceramente interesados en ver el fin de la violencia deberían trabajar para abolir el régimen israelí de opresión, tal como fue abolido el apartheid en Sudáfrica. De este modo se pondrá fin a la violencia inicial del opresor y, en consecuencia, a la resistencia del oprimido, sea violenta o no.

Encarcelar a millones de palestinos y palestinas en los bantustanes racialmente segregados de Cisjordania y Jerusalén Este, o en el campo de concentración de Gaza, y negarles sus derechos humanos fundamentales, es una receta infalible para la resistencia y la rebeldía colectiva.

P6. ¿No deberían los palestinos poner fin a la violencia para convencer al mundo de que realmente desean la paz?

R6. Como afirmó Josh Ruebner, de la Campaña de Estados Unidos para poner fin a la ocupación israelí:

“No existe ningún ejemplo en la historia de un pueblo brutalmente colonizado que acepte su destino sin devolver una pequeña medida de la violencia abrumadora infligida por el colonizador. Exigir a los palestinos que eviten la violencia mientras Israel sigue pisoteándoles es querer convertirlos en una excepción; es resignar ilegítimamente en su nombre su derecho a la libertad,  aceptando y afianzando la pretensión israelí de controlar permanentemente toda la Palestina histórica, y de hacer todo lo imaginable para borrar la existencia irrefutable del pueblo palestino y su resiliencia.”

La paz, desde la perspectiva del pueblo palestino y de todas las comunidades oprimidas del mundo, debe construirse sobre la justicia, y sólo puede sostenerse sobre la base de la igualdad de derechos para todas las personas, independientemente de su identidad. De lo contrario no es verdadera paz, sino sumisión a la opresión como destino. El movimiento anti-apartheid en Sudáfrica rechazó esa “paz”, y también lo hicieron el movimiento de derechos civiles en los EE.UU., las luchas anti-coloniales desde India hasta Argelia, las luchas contra las dictaduras y por la democracia desde Indonesia hasta Chile. El pueblo palestino anhela la libertad y la justicia tanto como cualquier otro pueblo oprimido.

P7. ¿Por qué las y los palestinos están preocupados por el “statu quo” en el recinto de la mezquita de Al Aqsa?

R7. Contrariamente a lo que afirma la propaganda israelí, esta ola de represión israelí y resistencia palestina no tiene nada que ver con los derechos “religiosas” judíos. Los palestinos están profundamente preocupados por los incesantes esfuerzos de Israel por destruir el acuerdo de “statu quo” al que se llegó tras la ocupación de Jerusalén Este por Israel en 1967 –y que reserva el recinto de al-Aqsa para el culto musulmán–, porque lo ven como un paso hacia el control israelí y la consiguiente eliminación de la población palestina de partes del santuario y de la Ciudad Vieja ocupada.

Esa preocupación palestina está bien fundada, porque en 1994 la violencia de los colonos judíos en la mezquita de Abrahán en Hebrón culminó en una masacre de fieles palestinos. En lugar de castigar a los asesinos, Israel los recompensó tomando el control de la mezquita y dividiéndola en secciones judía y musulmana, reservando ciertas calles sólo para los colonos judíos y, finalmente, ejerciendo el control exclusivo sobre la Ciudad Vieja de Hebrón –todo bajo el pretexto de la seguridad.

El actual gobierno israelí de extrema derecha está tratando de instigar una “guerra religiosa”, desatando el terror de grupos judíos mesiánicos contra lugares sagrados y hogares palestinos, tanto cristianos como musulmanes. Esto se hace cínicamente para encubrir la verdadera naturaleza del régimen de opresión colonial de Israel y recuperar algo de simpatía de la comunidad internacional, que está viendo cada vez más a Israel como un Estado paria, debido principalmente al rápido crecimiento del movimiento BDS.

En este contexto, el pueblo palestino ha reafirmado la naturaleza de su lucha de liberación nacional y ha resistido los intentos de dejarse arrastrar hacia la trampa del conflicto religioso. La solidaridad con Palestina sigue siendo tan inclusiva y antirracista como siempre.

P8. ¿Qué papel debería estar jugando la comunidad internacional?

R8. En momentos de severa represión, como vemos hoy en el territorio palestino ocupado y especialmente en la Ciudad Vieja de Jerusalén, las personas amantes de la paz en el mundo están llamadas a, primero y ante todo, acabar con la complicidad de sus respectivos goviernos, así como de las corporaciones, las instituciones, los sindicatos y los fondos de pensiones, en el mantenimiento del régimen israelí de ocupación, colonialismo y apartheid.

Las herramientas más eficaces para hacerlo se encuentran en el movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), de liderazgo palestino, cuyos impactos impresionantes en los planos académico, cultural y económico en la última década lo están volviendo una tendencia internacional relevante.

Hoy el BDS tiene el crédito de haber contribuido a la dramática caída de la inversión extranjera directa en Israel en un 46% en 2014, y a la disminución de las exportaciones israelíes al territorio palestino ocupado en un 24%. Un estudio de la Corporación Rand predice que el BDS podría costarle a Israel decenas de miles de millones de dólares en los próximos 10 años.

El BDS está presionando a Israel para que rinda cuentas a través de una campaña global estratégica, moralmente coherente e innegablemente efectiva. Unirse al movimiento es la forma de apoyo más eficaz y éticamente correcta para construir una paz justa y duradera que esté en armonía con el derecho internacional y la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Publicado originalmente en: http://www.bdsmovement.net/2015/preguntas-frecuentes-sobre-la-resistencia-popular-palestina-13451#sthash.hpxAdhKG.dpuf

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